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lunes, 10 de febrero de 2014

Seminario de Artesania UBV 2013 encuentro de saberes


Experiencia de formación dialógica, intercambio de saberes y prácticas de la actividad de Venezuela, en sus dimensiones y procesos de organización, formación, investigación, diseño, producción y distribución.


Con éxito culminó el Seminario de Artesanía Venezolana para el Siglo XXI, que tuvo lugar en el Salón Simón Bolívar de la Universidad Bolivariana de Venezuela, con la participación de una delegación de Artesanos y Artesanas de varias partes del país, entre ellos la mayoría de ciudad capital, ya que se realizaba simultáneamente en otros estados: Barinas, Bolívar y Zulia.  La convocatoria fue hecha por el MPPP Cultura a través de la Fundación Red de Artesanía, en conjunto con la UBV, Uneartes y la Universidad Simón Rodríguez, entre el 10 y el 14 de junio de 2013. Paralelamente, en el lobby de la UBV, se expuso una muestra permanente de instrumentos y productos artesanales. 

 Al seminario se acercaron también estudiantes, investigadores, educadores, cultores y personas interesadas o curiosas del hecho artesanal esperando jornadas de discusión y trabajo, que sirvan como punto de partida para proponer, conocer, deliberar y compartir, con el fin de generar espacios para el enriquecimiento y fortalecimiento del sector artesanal.
 

La palabra proviene del latín seminarium: “semilla, simiente, semen”. De este significado surgió Semillero de vegetales y después semillero de vocaciones: lugar en donde se "cultivan" semillas de vocaciones,  origen y principio del que se propagan las cosas. Académicamente, el término seminario, en el ambiente de la universidad, surge mediante el trabajo conjunto de maestros y discípulos que investigan y estudian alguna disciplina académica. Puede ser algo externo de la universidad donde un experto o facilitador, junto con un grupo de oyentes, realizan trabajos de investigación cuyos resultados, se socializan en sesiones denominadas seminarios. También un seminario se convierte en escenario para el debate en torno a un asunto determinado, tomando como punto de partida los documentos suministrados a los participantes con antelación, los cuales deben ser estudiados y analizados, para sentar posición frente a ellos, o definir una posición propia, que contribuya a la solución de un determinado problema teórico o práctico.

Con todos estos conceptos se emprendió el Seminario de Artesanía Venezolana para el Siglo XXI con propuestas de profundización para los temas fundamentales relacionados con la actividad artesanal venezolana, en sus procesos de organización, formación, investigación, creación, diseño, producción y distribución. Con el propósito de insertar a la comunidad artesanal e investigadora del país en el proceso de construcción de las políticas culturales del Gobierno Bolivariano de Venezuela, que permitan impulsar el desarrollo de este oficio que requiere ser estudiado y atendido para su permanencia y actualización, como legado cultural y patrimonial representa un importante aporte al crecimiento  del desarrollo productivo de nuestro país. "El seminario tiene como finalidad construir espacios que representen la identidad cultural y territorial, y así permitir el traspaso del conocimiento a todos los venezolanos", expresó Aracelis García en una de sus entrevistas.

En características generales, el seminario fue un espacio de encuentro donde se fusionó la posición artesanal, la institucional y la intelectual. Quizás para muchos no fue lo que se esperaba. Algunos pensaron que era un lugar de debatir algunas problemáticas recurrentes en el sector artesanal, otros pensaron que era el lugar de exponer puntos de vista y fue un lugar para todo. Se observó un desfile de ponencias (muy buenas todas), algunas demostraciones de artesanía indígenas y unas mesas de trabajo cuyas conclusiones serían parte de un documento final que se le presentaría al ministro y se publicaría.

Las mesas de trabajo se continuarán trabajando en la Fundación Red de Artesanía. 

Aracelis Garcia y Judith Pellegrin inaugurando la Exposición de Artesanías en la UBV


Fuente: Boletin El Arte-san@

domingo, 9 de febrero de 2014

Plaza San Jacinto antiguo mercado colonial


A partir de las frecuentes tomas culturales artesanales en la Plaza El Venezolano por la esquina de San Jacinto,  se ha despertado el interés por saber los orígenes de este espacio público tan antiguo.

Antes de ser plaza y mercado, fue un convento de frailes dominicos cuyas huellas son el reloj de sol que todavía se encuentra en el centro de la plaza. En 1809 fue invadida por gente del mercado de la plaza Mayor (plaza Bolívar) cuyo espacio se hizo insuficiente, debido al crecimiento de habitantes de la Caracas de entonces. El ayuntamiento la habilitó para la venta de comestibles, en contra de la indignación de los frailes dominicos. “La excesiva concurrencia impedía el buen orden en el expendio de abastos y la mejor limpieza y aseo de la Plaza y conservación de la salud pública”

Los divinos oficios se vieron interrumpidos por el vocerío de la plaza, donde la aglomeración de personas y la confusión de bestias y carruajes. Desapareció el convento con el tiempo y el edificio sirvió de sede de la municipalidad, fue cárcel y la plaza siguió siendo mercado durante años. En 1875 se modernizó por decreto de Guzmán Blanco en los espacios del antiguo templo.

Era el centro de reunión comercial más importante de Caracas. Entre los productos más recordados resaltan las caraotas negras de Chacao, los duraznos blancos de Galipán, las naranjas galipaneras, los cambures titiaros, los aguacates de Guarenas y los quesos de cabra y de mano traídos de El Hatillo, la leche de cabra y de vaca. El Mercado de San Jacinto comenzó a decaer en 1948, y desapareció definitivamente a finales de 1953.

La Sra. Zoraida Risquez ha estado con anterioridad en las asociaciones de artesanos permisados por la alcaldía en la plaza El Venezolano  y luego retirados: “conozco la plaza el venezolano desde hace más de 25 años porque trabajé tanto en San jacinto como en la plazoleta, porque antes era un mercado, y traían alimentos de las hacienda, hasta la candelaria era una hacienda. Lo que mas traían era queso, plátano y casabe.

La plaza El Venezolano tiene una historia grandísima, sobre todo porque aquí nació nuestro libertador Simón Bolívar, es emblemática, está la casa natal, la catedral, el arzobispado y toda la aristocracia. Puras haciendas grandísimas con sus esclavos y todo muy pomposo. Hasta la esquina de las monjas, Simón Bolívar pasó a caballo por todas esas cuadras y todos esos espacios están acompañados de toda esta historia.

Detrás de la catedral había un cementerio y recientemente había dolientes que estaban vivos como los tataranietos, etc. Esa cuadra subiendo de san jacinto a la Urdaneta y mandaron a sacar los artesanos, eso fue como en los 80’s.

Entramos como en el 86, al principio nos poníamos como hippies en el piso, primero éramos como 20 o 30 artesanos y después poco a poco vinieron llegando más a ponerse hasta que nos exigieron otro tipo de exposición, que no fuera en el piso. Que pusiéramos mesitas con paraguas, después baúles, nos pidieron mesas rodantes con paraguas, todos convenios con la alcaldía, nos reprimieron mucho sobre las cosas que podíamos vender en nuestras mesas y que no. Cada vez que cambiaban un gobernador o alcalde nos sacaban, después llegábamos a acuerdos y nos dejaban. Hasta que se convirtió en un bochinche. Dejaron poner buhoneros y la policía no los sacaba para que se enfrentaran con los artesanos.  Y así,  sin permiso se fue llenando de buhoneros hasta que fueron más que los artesanos, decían que nosotros debíamos rescatar el espacio y nosotros no pudimos con eso porque éramos nosotros solos sin la autoridad municipal y no solamente eran buhoneros, si no que eran jugadores de barajas, bebedores de “aguardiente”, los que tenían el narcotráfico, los que dormían allí. Muchos artesanos por miedo no se enfrentaban a estas personas y decían: “déjalo allí que no te esta haciendo nada” sin saber las consecuencias de tener una persona así al lado de nosotros porque nos consideran a todos igual.  “No sólo tenemos la boca, hay que tener conciencia, si no tienes conciencia como vas a estar peleando por el estómago”

El 31 de Diciembre de 2007 nos sacaron definitivamente con un decreto del alcalde Freddy Bernal y nos hace ofrecimientos. No estaba el mercado de los buhoneros, lo hacen después que nos sacan a nosotros. Nos dejaron en el aire pero como los buhoneros son más, los metieron allá. Además les han dado préstamos, quemaron el mercado con pirotécnicos y les volvieron a dar prestamos porque ellos salen y trancan una calle. En cambio nosotros no hacemos eso. Los artesanos tenemos mentalidad de cuidar el ambiente, de conservar, somos creadores.

Dando gracias a Judith y las propuestas del colectivo de la Asamblea de Artesanos nos ha permitido este reencuentro con estos espacios que estaban perdidos y ahora pueden considerarse  como un espacio consolidado con estas ferias itinerantes. Y debería ampliarse a por lo menos dos días por semana, no todos los días porque el artesano debe fabricar”. Son las palabras de la Sra. Zoraida Risquez, querida compañera y colaboradora de la Asamblea de Artesan@s de Caracas.

Fuentes:
Zoraida Risquez

viernes, 25 de enero de 2013

El juguete y los juegos A través de la historia.

1ª parte: La Zaranda

El ser humano primitivo construyó objetos utilizados para la adoración y culto religioso, deidades consideradas poderosas e indispensables en su entorno social. Estos objetos en la actualidad lo consideramos juguetes.

Un ejemplo de ello son las muñecas de trapo, utilizadas en todos los tiempos con propósito mágico religioso. Se dice que se originaron en África en la práctica del vudú. Llegaron a toda América a través de la salvaje y cruel explotación de los africanos (esclavos) en estas tierras por los europeos.

En Venezuela, este caso lo observamos al estudiar el origen de un juguete autóctono como lo es la zaranda. La zaranda es originaria de los indígenas kariña en cantaura estado Anzoátegui, donde el chaman al elaborarla con una camaza (fruto similar a una tapara, pequeña, ovalada y chata) utiliza un cuchillo de piedra, perfora 4 agujeros, 2 verticales para colocar el eje rotatorio y 2 horizontales para que al girar produzca sonido, similar al aullido (sonidos selváticos) lo cual atribuía misticidad y encanto.  En el momento de la construcción, el chaman sentía ciertos síntomas provocados por el polvillo de la semilla que sale al limpiar el interior de la camaza; síntomas iguales a la gripe. Los indígenas lo tomaban como un mensaje de los Dioses. En la actualidad, se sabe que este polvillo de la camaza ayuda a descongestionar las vías respiratorias y sirve de cura para la sinusitis.

Antes de la llegada de los españoles a tierras venezolanas, este objeto religioso fue expandido por todas las etnias indígenas a través del trueque.  Después de la llegada de Colón, la zaranda como objeto curioso y similar al trompo, fue asimilada, plagiada y transformada para realizar juguetes.
En los años 1930, en USA, se construyeron zarandas de gran tamaño y de hojalata. Pero no es hasta los años 50 que los japoneses masificaron la construcción de zarandas de hojalata multicolores y la sacan al mercado internacional. En la actualidad existen zarandas de todos los tipos, materiales y tamaños (de plástico, hojalata, madera, de reciclaje, entre otros).

Hoy en día, al oriente de nuestro país, hay una fiesta tradicional donde las niñas y mujeres elaboran, pintan y bailan zarandas y los varones los trompos de madera. La idea es que los varones a través del juego rompan las zarandas con los trompos, si esto ocurre las niñas le realizan una fiesta a los niños y si no se logra el propósito de partirlas es a la inversa. Al final el objetivo general es socializar, compartir y jugar. Esta fiesta se celebra todos los años.

Regala juguetes artesanales.
CARMEN PEREIRA.
Artesana Juguetera. 2012.

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