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miércoles, 11 de febrero de 2015

Nociones sobre identidad cultural venezolana

 El preámbulo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela expresa categóricamente la finalidad de este ordenamiento jurídico, relacionado con la refundación de la República, entre otros aspectos:“para establecer una sociedad (…) multiétnica y pluricultural”. El reconocimiento legal de esta realidad representa un paso significativo para la organización de la vida social del país. Implica ante todo, una búsqueda de identidad individual y colectiva, que permita la consolidación de un perfil unificado de sí misma.

Lo plasmado en la CRBV traduce -por lo menos de derecho- la certidumbre de una sociedad venezolana conformada por una diversidad de grupos étnicos y realidades culturales. Pero cabría preguntarse si esta diversidad se encuentra delimitada, localizada en su total amplitud y más aún, aceptada: ¿Cuáles son estos grupos étnicos? ¿Acaso sólo los aborígenes? ¿O también los llamados afrodescendientes? ¿Quizás también los denominados “criollos”? ¿Posiblemente los migrantes y sus descendientes chinos, árabes, europeos o de los países nuestroamericanos que se han residenciado y nacido durante el siglo XX en el país? ¿Dónde se manifiesta la pluriculturalidad?

Resulta pertinente e interesante dilucidar si la sociedad venezolana reconoce en su seno lo multiétnico y pluricultural. Pues en efecto, cada sociedad tiene el compromiso de precisar su identidad, procurando dar respuestas colectivas a lo que se es, se desea, hace falta, entre otras interrogantes. Esto es muy importante, en vista de la actual conflictividad que vive el país, causada -tal vez- por la falta de (re)validación de los valores socio-culturales o por una confluencia hostil de identidades, que estaría generando un enfrentamiento de intereses, odio y descalificación en el seno de la sociedad. Las causas de esta realidad podrían ubicarse en el hecho de una indefinición de identidad(es) en el seno de la sociedad venezolana actual.

Urge por tanto, una definición identitaria de la sociedad venezolana, multiétnica y pluricultural, en donde confluyan los diversos intereses en pugna en la actual conflictividad que vive la Nación. Pues la cultura venezolana se evidencia en las formas de vida y de pensamiento originario de los grupos aborígenes y en todos aquellos elementos culturales ajenos de otros grupos humanos que se han incorporado en el devenir histórico, por apropiación, sumisión, enajenación o imposición. Se trataría entonces, del (re)conocimiento y aprehensión -por la sociedad venezolana en su totalidad- de su diversalidad o multiverso étnico y cultural, con la intención de superar la trampa del “otro”, para entrar en el “nosotros”. Esto será difícil de lograr si persisten las ideas de mirar lo étnico con exotismo y desdén, o como un hecho lejano o extraño el cual habría que olvidar o superar. El  (re)conocimiento de estos valores sería el inicio para precisar la(s) identidad(es), afianzar los sentimientos de hermandad y avanzar en conjunto hacia una praxis del hecho social, sin conflictos de convivencia ciudadana.

Leonardo Páez
leopaezorama@gmail.com
 
Fuente: el Arte-Sano Mayo 2014

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Fenómeno de la importación de artículos artesanales y su amenaza para el Sector



La comercialización y venta de artículos producidos en masa provenientes de diversos países y que se hacen pasar por artesanía es una problemática que afecta directamente al sector que produce artesanía en nuestro país. Estos bienes son realizados en centros de producción con técnicas de alta tecnología y otros emplean la llamada maquila que se aprovecha de las necesidades de personas y/o artesanos que requieren un sustento mínimo para vivir, siendo empleados en condiciones infrahumanas. Utilizan la malévola combinación de mano de obra barata y explotación humana. En esta manufactura se combina con frecuencia el uso de materiales no acordes y el mal acabado, pero que aún así, estos productos resultan atractivos para sectores de consumidores que son seducidos por sus bajos precios, siendo ésta una de las razones por las cuales compiten injustamente con nuestros artesanos venezolanos, tanto en precio como en volumen.

Es necesario saber que una pieza artesanal cuando es producida en serie y en grandes cantidades se convierte en un producto industrial, donde la mayor parte de los beneficios económicos van a parar en manos de los dueños de estos centros de producción.

Estos productos seudo artesanales suelen ser falsificaciones copiadas de tendencias, modas y tradiciones. Sólo buscan explotar las oportunidades de comercialización y negocio en espacios donde hay demanda de artesanía. Así como también es conocido que las industrias, fábricas, grandes comercios aplican costosas y sofisticadas campañas de promoción y agentes de venta para captar posibles compradores, dejando muy en desventaja al artesano real.

Causa preocupación que entren en Venezuela buena parte de estas mercancías sin controles, ni certificación de origen disfrazados como objetos artesanales locales, cuando en realidad se trata de productos industrializados, que son comercializados en locales comerciales y puestos informales, generalmente. Por otro lado conocemos el caso de “artesanos” que se prestan a la reventa haciendo aún más daño, ya que pierden la vocación y ética para con el gremio incluso con ellos mismos, desplazando a los verdaderos artesanos venezolanos de sus lugares de exposición y venta de artesanía producida en el país.

Este fenómeno ha forzado a que algunos artesanos de vocación, subvaloren su trabajo manual e intelectual. Esto genera des motivación, esta competencia desleal afecta al crecimiento personal y profesional por lo que surge la deserción de nuestros creadores honestos y valiosos talentos. Más con la desaparición de la artesanía local, la nación perdería la representación y conservación de nuestra rica identidad, historia, diversidad cultura y tradiciones.

Esta problemática debe ser afrontada por el mismo artesano que debe ofrecer piezas con propuestas originales, creativas y de calidad, evitando presentar trabajos conformistas con malos acabados, teniendo en mente la mejora continua y evolución de su trabajo, reforzando el conocimiento técnicos en su especialidades, realizando trabajo investigativo y conceptual, para generan valor y una identidad propia única y con las cuales los productos hechos en serie no pueden competir.

No olvidar al cliente final de nuestra artesanía y darle el trato excelente que merecen al precio justo, ofreciéndole piezas que conecten emocional y racionalmente con sus gustos y necesidades. El artesano en buena parte se caracteriza por el contacto directo con sus clientes habituales y prospectos, ellos son un canal muy potente como promotor y defensor de la artesanía nacional, La sensibilización del público es fundamental que conozcan lo que está hecho en el país, las ventajas y lo importante que es comprar artesanía local directamente al artesano.

Es necesario contar con instituciones que se dediquen al apoyo de la actividad ubicando espacios públicos o privados donde puedan sensibilizarse a las personas con la artesanía, mientras más espacios sean susceptibles de comercializar la artesanía, seguro ésta mejora en calidad, investigación, desarrollo de un concepto, cualidades estéticas, etc. por otra parte debe ofrecer de alguna manera formación y facilitar la capacitación variada de interés y útil.

Las instituciones gubernamentales deben tomar en cuenta políticas de protección a la actividad artesanal y hacerlas cumplir, por que este es un potencial elemento clave para el desarrollo sostenible y reducción de la pobreza como por ejemplo adicionarle una carga impositivas alta a estos artículos de importación que atenten con nuestros productos artesanales y exigir que en los comercios se diferencie entre artesanía local e importada junto con su origen esto se puede ver como algo proteccionista pero es necesario preservar nuestra artesanía y permitir la evolución natural de los artesanos junto con políticas públicas que beneficien al gremio artesanal de todo el país.



José Miguel López



viernes, 25 de enero de 2013

El juguete y los juegos A través de la historia.

1ª parte: La Zaranda

El ser humano primitivo construyó objetos utilizados para la adoración y culto religioso, deidades consideradas poderosas e indispensables en su entorno social. Estos objetos en la actualidad lo consideramos juguetes.

Un ejemplo de ello son las muñecas de trapo, utilizadas en todos los tiempos con propósito mágico religioso. Se dice que se originaron en África en la práctica del vudú. Llegaron a toda América a través de la salvaje y cruel explotación de los africanos (esclavos) en estas tierras por los europeos.

En Venezuela, este caso lo observamos al estudiar el origen de un juguete autóctono como lo es la zaranda. La zaranda es originaria de los indígenas kariña en cantaura estado Anzoátegui, donde el chaman al elaborarla con una camaza (fruto similar a una tapara, pequeña, ovalada y chata) utiliza un cuchillo de piedra, perfora 4 agujeros, 2 verticales para colocar el eje rotatorio y 2 horizontales para que al girar produzca sonido, similar al aullido (sonidos selváticos) lo cual atribuía misticidad y encanto.  En el momento de la construcción, el chaman sentía ciertos síntomas provocados por el polvillo de la semilla que sale al limpiar el interior de la camaza; síntomas iguales a la gripe. Los indígenas lo tomaban como un mensaje de los Dioses. En la actualidad, se sabe que este polvillo de la camaza ayuda a descongestionar las vías respiratorias y sirve de cura para la sinusitis.

Antes de la llegada de los españoles a tierras venezolanas, este objeto religioso fue expandido por todas las etnias indígenas a través del trueque.  Después de la llegada de Colón, la zaranda como objeto curioso y similar al trompo, fue asimilada, plagiada y transformada para realizar juguetes.
En los años 1930, en USA, se construyeron zarandas de gran tamaño y de hojalata. Pero no es hasta los años 50 que los japoneses masificaron la construcción de zarandas de hojalata multicolores y la sacan al mercado internacional. En la actualidad existen zarandas de todos los tipos, materiales y tamaños (de plástico, hojalata, madera, de reciclaje, entre otros).

Hoy en día, al oriente de nuestro país, hay una fiesta tradicional donde las niñas y mujeres elaboran, pintan y bailan zarandas y los varones los trompos de madera. La idea es que los varones a través del juego rompan las zarandas con los trompos, si esto ocurre las niñas le realizan una fiesta a los niños y si no se logra el propósito de partirlas es a la inversa. Al final el objetivo general es socializar, compartir y jugar. Esta fiesta se celebra todos los años.

Regala juguetes artesanales.
CARMEN PEREIRA.
Artesana Juguetera. 2012.

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